Ves una hoja amarilla y se te encoge el estómago. Tranquilo: es de las cosas más normales del mundo en un cultivo, y casi siempre tiene arreglo si sabes leer lo que la planta te está diciendo. La clave está en fijarse en qué hojas amarillean, dónde y cómo. Vamos a interpretarlo juntos.
Lo primero: ¿es normal o es un problema?
No todas las hojas amarillas son una mala señal. Hay dos casos en los que es completamente normal:
- Hojas de abajo, viejas, que amarillean despacio: la planta «recicla» nutrientes de las hojas más antiguas hacia las nuevas. Si es poca cosa y abajo, suele ser normal.
- Final de la floración: en las últimas semanas es habitual que la planta amarillee de forma general. Es su ciclo natural (senescencia).
El problema aparece cuando el amarilleo es rápido, generalizado o afecta a las hojas nuevas de arriba. Ahí sí conviene investigar.
La tabla para identificar la causa
Fíjate en el patrón. Esta tabla te da las causas más habituales y por dónde empezar a mirar:
| Qué ves | Causa más probable | Por dónde empezar |
|---|---|---|
| Hojas de abajo amarillas, la planta «de menos a más» hacia arriba | Falta de nitrógeno (en crecimiento) | Revisar nutrición y pH |
| Hojas nuevas amarillas entre los nervios (que siguen verdes) | Bloqueo de micronutrientes (hierro…) | Casi siempre es el pH |
| Puntas y bordes quemados, marrones | Exceso de sales (EC alta) | Bajar dosis / lavar |
| Amarilleo general + crecimiento parado + sustrato siempre húmedo | Exceso de riego (raíces ahogadas) | Dejar secar entre riegos |
| Manchas amarillas irregulares, puntitos, telillas | Plagas (revisa el envés) | Inspeccionar y tratar |
¿Ves que muchas causas distintas dan síntomas parecidos? Por eso, antes de abonar a lo loco, conviene medir. Es el atajo para no equivocarte.
El sospechoso número uno: el pH
Aquí va la verdad incómoda: la mayoría de «carencias» no son falta de comida, sino que la planta no la puede absorber. Y eso, casi siempre, es culpa de un pH fuera de rango. Es lo que se llama bloqueo de nutrientes: tienes el depósito lleno, pero la planta «con hambre».
«Antes de añadir más abono, mide el pH. Nueve de cada diez veces el problema no es de cantidad, sino de absorción.»
Por eso, ante hojas amarillas, lo primero es comprobar el pH (y de paso la EC, para saber si te has quedado corto o te has pasado). Con un medidor sales de dudas en segundos:

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→ pH y EC en el cultivo: la guía para no liarte
Cómo actuar, paso a paso
- No abones más «por si acaso»: es el error que empeora las cosas. Primero diagnostica.
- Mide el pH del agua/sustrato: si está fuera de rango, corrígelo. Muchas veces, con eso, la planta se recupera sola.
- Mira la EC: floja → sube nutrición poco a poco; alta o puntas quemadas → baja dosis y riega con agua limpia (lavado).
- Revisa el riego: si el sustrato no se seca nunca, espacia los riegos. Las raíces necesitan oxígeno.
- Da tiempo: las hojas ya amarillas no reverdecen, pero las nuevas saldrán sanas si corriges la causa.
Cuándo NO preocuparte
- Un par de hojas de abajo, viejas, amarilleando despacio: normal.
- Amarilleo general en las últimas semanas de floración: es su ciclo.
- Una hoja que tocaste o dañaste sin querer y se pone fea: cosas que pasan.
Diagnostica antes de actuar
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