Si tuvieras que cuidar una sola cosa en tu armario, sería el aire. La mayoría de los problemas de un indoor —calor, exceso de humedad, hongos y olores— se arreglan con una buena extracción. Y elegirla no es cuestión de comprar «el más potente», sino el que encaja con tu espacio. Te enseñamos a calcularlo en dos minutos.
Qué hace (y qué no) un extractor
El extractor saca el aire caliente y húmedo de tu armario y, al hacerlo, mete aire fresco por las entradas. Eso te da tres cosas que valen oro:
- Temperatura controlada: el calor de los focos sale fuera en lugar de acumularse sobre las plantas.
- Humedad a raya: menos riesgo de moho y hongos, sobre todo en floración.
- Sin olores: combinado con un filtro de carbón, neutraliza el olor antes de que salga.
Ojo: el extractor renueva el aire, pero no lo mueve dentro del armario. Para eso necesitas además un ventilador de circulación. Son cosas distintas y complementarias.
Cómo calcular el caudal que necesitas (m³/h)
El caudal de un extractor se mide en metros cúbicos por hora (m³/h). La idea es sencilla: deberías poder renovar todo el aire de tu armario en menos de un minuto. La cuenta base es:
Volumen = largo × ancho × alto (en metros).
Pero ese es solo el punto de partida. Hay que sumar un margen por los «extras» reales:
- Filtro de carbón: resta caudal. Suma un +35% si vas a usarlo (y casi siempre conviene).
- Focos potentes (calor): +20-50% según la potencia y el calor que generen.
- Conductos largos o con codos: +15-20% por cada tramo o curva importante.
- Verano / sitio caluroso: tira siempre al alza, nunca justo.
Tabla rápida por tamaño de armario
Para que no tengas que hacer cuentas, aquí va una guía con margen para filtro de carbón incluido. Si tu situación es calurosa o usas mucha potencia, ve a por el siguiente escalón:
| Armario (cm) | Volumen aprox. | Extractor recomendado | Ø boca |
|---|---|---|---|
| 60 × 60 × 140 | ~0,5 m³ | 140 – 180 m³/h | 100 mm |
| 80 × 80 × 180 | ~1,15 m³ | 250 – 300 m³/h | 125 mm |
| 100 × 100 × 200 | ~2 m³ | 360 – 450 m³/h | 150 mm |
| 120 × 120 × 200 | ~2,9 m³ | 550 – 650 m³/h | 150 – 200 mm |
| 150 × 150 × 200 | ~4,5 m³ | 750 – 900 m³/h | 200 mm |
Mejor que sobre a que falte: un extractor algo grande lo bajas con un controlador de velocidad; uno corto no hay forma de estirarlo.
«Coloca la extracción arriba (el calor sube) y deja entrar aire fresco por abajo. El aire tiene que cruzar el armario, no dar vueltas.»
El filtro de carbón: no es opcional si hay olor
El filtro de carbón se coloca antes del extractor, dentro del armario, y neutraliza el olor del aire que sale. Dos consejos que evitan disgustos:
- Dimensiónalo igual o por encima del caudal de tu extractor; si no, lo ahoga.
- Tiene caducidad: el carbón se satura con los meses y deja de filtrar aunque siga pasando aire. Cámbialo a tiempo.
Un extra que lo cambia todo: el controlador de velocidad
Un variador (o controlador de temperatura) te deja ajustar el caudal y el ruido según la fase y la hora del día. En crecimiento o de noche bajas; en plena floración con calor, subes. Es la diferencia entre un armario silencioso y bien climatizado y uno que va siempre a tope.
Para saber si vas bien, mide. Un termohigrómetro dentro del armario te dice la verdad de un vistazo:

Mide temperatura y humedad (con mínimos y máximos) para ajustar tu extracción.
7,95 €Errores típicos al elegir extractor
- Quedarse corto «para ahorrar»: el calor se acumula y el cultivo lo paga. Es el error nº1.
- Olvidar el margen del filtro: con filtro de carbón pierdes caudal; cuéntalo desde el principio.
- No prever las entradas de aire: si no entra aire fresco, el extractor «se ahoga» y rinde mucho menos.
- Ignorar el ruido: sin controlador, a tope, puede ser molesto. Un variador lo soluciona.
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